La verdad fluyó con una claridad inverosímil. Los recuerdos de mi niñez, los malos y buenos ratos que pasé junto a personas que quedaron y perduraron en el tiempo, en mi tiempo. Y al final la realidad es cruda e implacable porque me dí cuenta de que no importa con cuantas personas haya compartido mi vida o mi cama, en mi último sueño estaré durmiendo solo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
ay! es la cruda realidad... por eso hay que disfrutar a los que pasan a visitar
Publicar un comentario